viernes, 6 de julio de 2007
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PRONUNCIAMIENTO SOBRE EL G8
USTEDES OCHO MAS CINCO,
NOSOTR@S MILLONES CONSTRUYENDO
UN MUNDO MEJOR
Junio de 2007: los pueblos del mundo nos re-encontramos de nuevo frente a un muro de rejas, miles de policías, y gases de bombas lacrimógenas, muros que intentan proteger al imperio de la acción democrática de los pueblos. Adentro de la fortaleza: ellos. Los “representantes” de los trece países más poderosos del planeta, autoproclamados como el gobierno mundial. Fuera, en las calles de Heiligenberg (Alemania) y cientos de ciudades alrededor del mundo están los pueblos, denunciando la falta de transparencia de la reunión del G8+5, y su incapacidad de resolver los problemas graves del mundo actual que declarativamente dicen querer resolver, como la exclusión social, la degradación del medio ambiente, la continuidad del hambre, de enfermedades sanables y de las guerras.
El llamado por la construcción de otro mundo mejor, ya nos llevó desde los levantamientos indígenas de Ecuador, Bolivia y Chiapas, hasta Palestina, Sudáfrica y Corea del Sur. De las protestas contra la Organización Mundial del Comercio en Seattle y el G8 en Génova a los Foros Sociales Mundiales. Desde Nairobi, Bamako y Kerala hasta San José de Apartado, Cochabamba y Tambogrande.
Hoy, nuestro re-encuentro se da en un momento particular. Por la creciente fuerza del movimiento de movimientos, nuestras demandas y propuestas son crecientemente escuchadas por las elites mundiales. De esta manera el Foro Económico Mundial habla sobre el cambio climático, el G8 define una agenda para la erradicación de la pobreza, y el consenso de Washington ya perdió su fuerza hasta en el Banco Mundial.
Sin embargo, no deberíamos engañarnos: la pobreza en verdad es resultado de la opresión, y el cambio climático significa la destrucción de la tierra poniéndonos al borde de la destrucción como especie. O sea, no son problemas temporales, o “daños colaterales” del progreso de la humanidad, como nos dicen nuestr@s gobernantes. Mas bien, son resultados sistemáticamente producidos por el modelo civilizatorio deshumanizante del llamado capitalismo neoliberal, que busca convertir todos los ámbitos de la vida en mercancía.
Por lo tanto, la incorporación de las demandas de los movimientos en la agenda del G8+5, debe ser entendida como un intento de canalizar y mediatizar las resistencias contra las múltiples opresiones mantenidas por el capitalismo neoliberal. De esta manera, el poder busca proteger y consolidar su proyecto constitucional de crear una soberanía económica mundial, la “liberalización” de los mercados que se imponen sobre las leyes nacionales y las demandas de los movimientos.
Afirmamos desde el Perú que el modelo actual del capitalismo neoliberal está agotado, modelo que aùn sigue generando abismales diferencias entre ricos y pobres, y desplegando una dinámica depredadora absurda que nos condena a la destrucción y a la muerte. El sistema político internacional, que incluye al G8, mantiene el statu quo a través de la concentración del poder económico y político en vez de abrir espacios para su transformación radical que permitiría enfrentar las amenazas y los desafíos que la humanidad encuentra en el momento actual.
Por ende, entendemos que el encuentro del G8 en Alemania no ofrece, ni busca, soluciones a la opresión, las amenazas y la violencia que los pueblos del mundo sufren diariamente. Afirmamos la urgencia de una liberación verdadera, a través de la construcción de una democracia real, radical y global, desde lo cotidiano hasta la construcción de una globalización poscapitalista, basada en la autonomía, la democracia radical, la diversidad, la justicia, la equidad y la solidaridad.
3 de junio de 2007
Programa Democracia
y Transformación Global
¡SI GLOBALIZAN LA MISERIA, GLOBALIZAMOS LA RESISTENCIA!
NOSOTR@S MILLONES CONSTRUYENDO
UN MUNDO MEJOR
Junio de 2007: los pueblos del mundo nos re-encontramos de nuevo frente a un muro de rejas, miles de policías, y gases de bombas lacrimógenas, muros que intentan proteger al imperio de la acción democrática de los pueblos. Adentro de la fortaleza: ellos. Los “representantes” de los trece países más poderosos del planeta, autoproclamados como el gobierno mundial. Fuera, en las calles de Heiligenberg (Alemania) y cientos de ciudades alrededor del mundo están los pueblos, denunciando la falta de transparencia de la reunión del G8+5, y su incapacidad de resolver los problemas graves del mundo actual que declarativamente dicen querer resolver, como la exclusión social, la degradación del medio ambiente, la continuidad del hambre, de enfermedades sanables y de las guerras.
El llamado por la construcción de otro mundo mejor, ya nos llevó desde los levantamientos indígenas de Ecuador, Bolivia y Chiapas, hasta Palestina, Sudáfrica y Corea del Sur. De las protestas contra la Organización Mundial del Comercio en Seattle y el G8 en Génova a los Foros Sociales Mundiales. Desde Nairobi, Bamako y Kerala hasta San José de Apartado, Cochabamba y Tambogrande.
Hoy, nuestro re-encuentro se da en un momento particular. Por la creciente fuerza del movimiento de movimientos, nuestras demandas y propuestas son crecientemente escuchadas por las elites mundiales. De esta manera el Foro Económico Mundial habla sobre el cambio climático, el G8 define una agenda para la erradicación de la pobreza, y el consenso de Washington ya perdió su fuerza hasta en el Banco Mundial.
Sin embargo, no deberíamos engañarnos: la pobreza en verdad es resultado de la opresión, y el cambio climático significa la destrucción de la tierra poniéndonos al borde de la destrucción como especie. O sea, no son problemas temporales, o “daños colaterales” del progreso de la humanidad, como nos dicen nuestr@s gobernantes. Mas bien, son resultados sistemáticamente producidos por el modelo civilizatorio deshumanizante del llamado capitalismo neoliberal, que busca convertir todos los ámbitos de la vida en mercancía.
Por lo tanto, la incorporación de las demandas de los movimientos en la agenda del G8+5, debe ser entendida como un intento de canalizar y mediatizar las resistencias contra las múltiples opresiones mantenidas por el capitalismo neoliberal. De esta manera, el poder busca proteger y consolidar su proyecto constitucional de crear una soberanía económica mundial, la “liberalización” de los mercados que se imponen sobre las leyes nacionales y las demandas de los movimientos.
Afirmamos desde el Perú que el modelo actual del capitalismo neoliberal está agotado, modelo que aùn sigue generando abismales diferencias entre ricos y pobres, y desplegando una dinámica depredadora absurda que nos condena a la destrucción y a la muerte. El sistema político internacional, que incluye al G8, mantiene el statu quo a través de la concentración del poder económico y político en vez de abrir espacios para su transformación radical que permitiría enfrentar las amenazas y los desafíos que la humanidad encuentra en el momento actual.
Por ende, entendemos que el encuentro del G8 en Alemania no ofrece, ni busca, soluciones a la opresión, las amenazas y la violencia que los pueblos del mundo sufren diariamente. Afirmamos la urgencia de una liberación verdadera, a través de la construcción de una democracia real, radical y global, desde lo cotidiano hasta la construcción de una globalización poscapitalista, basada en la autonomía, la democracia radical, la diversidad, la justicia, la equidad y la solidaridad.
3 de junio de 2007
Programa Democracia
y Transformación Global
¡SI GLOBALIZAN LA MISERIA, GLOBALIZAMOS LA RESISTENCIA!
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