Otro mundo es urgente:
La lucha por otro Huamachuco
El 14 y 15 de abril el Programa Democracia y Transformación Global realizó un taller en Huamachuco sobre el Foro Social Mundial y su posible relación con las luchas sociales en esta comunidad. El taller se organizó por invitación del Proyecto Amigo, en respuesta al pedido de diferentes organizaciones sociales de la zona. Durante dos días los participantes reflexionaron sobre la dinámica entre lo local y lo global, el significado real de términos como desarrollo y democracia y sobre las acciones que pueden ayudar a la comunidad de Huamachuco para responder a los problemas que está enfrentando.
Huamachuco es la capital de la provincia Sánchez Carrión en la sierra del departamento de La Libertad. La ciudad se encuentra a 3.210 metros sobre el nivel de mar y la población de la provincia está constituida mayoritariamente por campesinos (setenta por ciento). Las diferentes ruinas precolombinas en las afueras de la ciudad son testigos de la larga historia del pueblo de Huamachuco. Sin embargo, las últimas décadas se han caracterizado principalmente por la violencia y exclusión social sufrida por su población.
Durante el conflicto interno en el Perú, Huamachuco era una de las bases más importantes del PCP Sendero Luminoso en el norte del país. Según el informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación fueron -entre otros factores- la pobreza, la corrupción por parte de las autoridades, las injusticias contra los campesinos, los conflictos sobre la tierra y el olvido por parte del Estado, los que contribuyeron a una situación favorable al desarrollo del PCP-SL.
Hoy en día la exclusión social de mayor parte de la población de Huamachuco no ha cambiado. La provincia de Sánchez Carrión se encuentra entre las veinte más pobres del país y la zona tiene el Índice del Desarrollo Humano mas bajo de todo el departamento de La Libertad. Según referencias del INEI, de cada cuatro niños entre seis y nueve años de edad, casi tres viven en situación de desnutrición constante y en 1999 solamente 48,9 % de la población tenía acceso a agua potable. A la vez, casi toda la provincia (noventa por ciento de su superficie) está concesionada a diferentes proyectos mineros, incluyendo la Plaza de Armas y el Cementerio de Huamachuco.
Identificando problemas y salidas
El taller partió de la necesidad de analizar colectivamente las problemáticas más importantes de la comunidad. Los casi cincuenta participantes dibujaron junt@s un mapa de la Región, identificando con dibujos y palabras las organizaciones, problemas y salidas. Destacó el consenso entre organizaciones tan diferentes como el Frente de Defensa de la Región, los Ronderos Campesinos y Urbanos, el SUTE, la Cámara de Comercio y la Mesa para la Lucha contra la Pobreza, sobre la situación actual de su comunidad.
Tod@s reconocieron la contaminación ambiental, mayormente causada por la minería, como uno de los problemas más graves de la zona, dado que ha afectado dramáticamente al agua que la población usa para cocinar, beber y lavarse. Otros problemas identificados incluyeron la corrupción por parte de las autoridades, la pobreza extrema, el contenido poco adecuado de la educación, la violencia familiar y la inseguridad ciudadana.
L@s representantes de las diferentes organizaciones plantearon que el Estado tiene una responsabilidad en resolver estas amenazas a la convivencia segura y digna en Huamachuco. Sin embargo, en la situación actual este compromiso no es asumido, y por lo tanto, las organizaciones identificaron la necesidad de mayor organización social y el desarrollo de alternativas por parte de la sociedad civil como posibles salidas de la situación actual. En todo caso, según el consenso debería ser la comunidad la que decida sobre su propio modelo de desarrollo, y no gobiernos locales corruptos o empresas mineras.
Compromiso con el futuro: luchas comunes
Un reportaje sobre la contaminación, causada por PlusPetrol, que sufren los Ashuar en Loreto, generó un debate sobre las experiencias comunes de diferentes comunidades y luchas. Los participantes hablaron de las experiencias de Cajamarca y Tambogrande, donde se realizaron resistencias y potentes movilizaciones contra la minería. L@s facilitadores, además, introdujeron otros ejemplos como la lucha exitosa del pueblo cochabambino en Bolivia contra la privatización del servicio del agua, o la lucha contra el racismo por organizaciones civiles en los Estados Unidos.
De esta manera, l@s participantes construimos una conciencia de que diferentes problemas y luchas en el mundo están relacionados y comparten su fuente en el modelo político actual. Por lo tanto, llegamos a las conclusiones de que: 1) el pueblo de Huamachuco no está solo, 2) el pueblo organizado tiene mayor capacidad de enfrentar sus problemas, y 3) existe en el mundo una interconexión que hace que los problemas locales sean expresiones de estructuras globales, y de la misma forma, que las luchas locales y globales se fortalezcan mutuamente.
De esta interconexión surge el Foro Social Mundial como un intento de articular diferentes luchas por otro mundo, de desarrollar alternativas al capitalismo neoliberal y de tratar de potenciar luchas locales. Ahora les toca a las organizaciones de Huamachuco evaluar si ellas creen que un foro social local les ayudaría en desarrollar sus alternativas y fortalecer su organización social. De todas maneras, el FSM no es un fin en sí mismo y más bien una herramienta entre varias para construir un mundo mejor.
Los días en Huamachuco fueron para el Programa Democracia y Transformación Global una experiencia muy rica, de aprendizaje mutuo y colectivo. Aparte de hablar de procesos como el FSM y la dinámica entre lo global y lo local, colectivamente logramos visualizar (y entender un poco más) la complejidad enorme de las problemáticas sociales y políticas en el Perú de hoy. La irresponsabilidad y ausencia del Estado, el poder enorme de las empresas transnacionales y la permanencia de una exclusión social que efectivamente despoja a personas, que formalmente son ciudadanos peruanos, sus derechos mas fundamentales: los de vivir bien y decidir sobre sus propios destinos, el derecho a la democracia.
Raphael Hoetmer - 30.04.2007
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PRONUNCIAMIENTO SOBRE EL G8
USTEDES OCHO MAS CINCO,
NOSOTR@S MILLONES CONSTRUYENDO
UN MUNDO MEJOR
Junio de 2007: los pueblos del mundo nos re-encontramos de nuevo frente a un muro de rejas, miles de policías, y gases de bombas lacrimógenas, muros que intentan proteger al imperio de la acción democrática de los pueblos. Adentro de la fortaleza: ellos. Los “representantes” de los trece países más poderosos del planeta, autoproclamados como el gobierno mundial. Fuera, en las calles de Heiligenberg (Alemania) y cientos de ciudades alrededor del mundo están los pueblos, denunciando la falta de transparencia de la reunión del G8+5, y su incapacidad de resolver los problemas graves del mundo actual que declarativamente dicen querer resolver, como la exclusión social, la degradación del medio ambiente, la continuidad del hambre, de enfermedades sanables y de las guerras.
El llamado por la construcción de otro mundo mejor, ya nos llevó desde los levantamientos indígenas de Ecuador, Bolivia y Chiapas, hasta Palestina, Sudáfrica y Corea del Sur. De las protestas contra la Organización Mundial del Comercio en Seattle y el G8 en Génova a los Foros Sociales Mundiales. Desde Nairobi, Bamako y Kerala hasta San José de Apartado, Cochabamba y Tambogrande.
Hoy, nuestro re-encuentro se da en un momento particular. Por la creciente fuerza del movimiento de movimientos, nuestras demandas y propuestas son crecientemente escuchadas por las elites mundiales. De esta manera el Foro Económico Mundial habla sobre el cambio climático, el G8 define una agenda para la erradicación de la pobreza, y el consenso de Washington ya perdió su fuerza hasta en el Banco Mundial.
Sin embargo, no deberíamos engañarnos: la pobreza en verdad es resultado de la opresión, y el cambio climático significa la destrucción de la tierra poniéndonos al borde de la destrucción como especie. O sea, no son problemas temporales, o “daños colaterales” del progreso de la humanidad, como nos dicen nuestr@s gobernantes. Mas bien, son resultados sistemáticamente producidos por el modelo civilizatorio deshumanizante del llamado capitalismo neoliberal, que busca convertir todos los ámbitos de la vida en mercancía.
Por lo tanto, la incorporación de las demandas de los movimientos en la agenda del G8+5, debe ser entendida como un intento de canalizar y mediatizar las resistencias contra las múltiples opresiones mantenidas por el capitalismo neoliberal. De esta manera, el poder busca proteger y consolidar su proyecto constitucional de crear una soberanía económica mundial, la “liberalización” de los mercados que se imponen sobre las leyes nacionales y las demandas de los movimientos.
Afirmamos desde el Perú que el modelo actual del capitalismo neoliberal está agotado, modelo que aùn sigue generando abismales diferencias entre ricos y pobres, y desplegando una dinámica depredadora absurda que nos condena a la destrucción y a la muerte. El sistema político internacional, que incluye al G8, mantiene el statu quo a través de la concentración del poder económico y político en vez de abrir espacios para su transformación radical que permitiría enfrentar las amenazas y los desafíos que la humanidad encuentra en el momento actual.
Por ende, entendemos que el encuentro del G8 en Alemania no ofrece, ni busca, soluciones a la opresión, las amenazas y la violencia que los pueblos del mundo sufren diariamente. Afirmamos la urgencia de una liberación verdadera, a través de la construcción de una democracia real, radical y global, desde lo cotidiano hasta la construcción de una globalización poscapitalista, basada en la autonomía, la democracia radical, la diversidad, la justicia, la equidad y la solidaridad.
3 de junio de 2007
Programa Democracia
y Transformación Global
¡SI GLOBALIZAN LA MISERIA, GLOBALIZAMOS LA RESISTENCIA!
NOSOTR@S MILLONES CONSTRUYENDO
UN MUNDO MEJOR
Junio de 2007: los pueblos del mundo nos re-encontramos de nuevo frente a un muro de rejas, miles de policías, y gases de bombas lacrimógenas, muros que intentan proteger al imperio de la acción democrática de los pueblos. Adentro de la fortaleza: ellos. Los “representantes” de los trece países más poderosos del planeta, autoproclamados como el gobierno mundial. Fuera, en las calles de Heiligenberg (Alemania) y cientos de ciudades alrededor del mundo están los pueblos, denunciando la falta de transparencia de la reunión del G8+5, y su incapacidad de resolver los problemas graves del mundo actual que declarativamente dicen querer resolver, como la exclusión social, la degradación del medio ambiente, la continuidad del hambre, de enfermedades sanables y de las guerras.
El llamado por la construcción de otro mundo mejor, ya nos llevó desde los levantamientos indígenas de Ecuador, Bolivia y Chiapas, hasta Palestina, Sudáfrica y Corea del Sur. De las protestas contra la Organización Mundial del Comercio en Seattle y el G8 en Génova a los Foros Sociales Mundiales. Desde Nairobi, Bamako y Kerala hasta San José de Apartado, Cochabamba y Tambogrande.
Hoy, nuestro re-encuentro se da en un momento particular. Por la creciente fuerza del movimiento de movimientos, nuestras demandas y propuestas son crecientemente escuchadas por las elites mundiales. De esta manera el Foro Económico Mundial habla sobre el cambio climático, el G8 define una agenda para la erradicación de la pobreza, y el consenso de Washington ya perdió su fuerza hasta en el Banco Mundial.
Sin embargo, no deberíamos engañarnos: la pobreza en verdad es resultado de la opresión, y el cambio climático significa la destrucción de la tierra poniéndonos al borde de la destrucción como especie. O sea, no son problemas temporales, o “daños colaterales” del progreso de la humanidad, como nos dicen nuestr@s gobernantes. Mas bien, son resultados sistemáticamente producidos por el modelo civilizatorio deshumanizante del llamado capitalismo neoliberal, que busca convertir todos los ámbitos de la vida en mercancía.
Por lo tanto, la incorporación de las demandas de los movimientos en la agenda del G8+5, debe ser entendida como un intento de canalizar y mediatizar las resistencias contra las múltiples opresiones mantenidas por el capitalismo neoliberal. De esta manera, el poder busca proteger y consolidar su proyecto constitucional de crear una soberanía económica mundial, la “liberalización” de los mercados que se imponen sobre las leyes nacionales y las demandas de los movimientos.
Afirmamos desde el Perú que el modelo actual del capitalismo neoliberal está agotado, modelo que aùn sigue generando abismales diferencias entre ricos y pobres, y desplegando una dinámica depredadora absurda que nos condena a la destrucción y a la muerte. El sistema político internacional, que incluye al G8, mantiene el statu quo a través de la concentración del poder económico y político en vez de abrir espacios para su transformación radical que permitiría enfrentar las amenazas y los desafíos que la humanidad encuentra en el momento actual.
Por ende, entendemos que el encuentro del G8 en Alemania no ofrece, ni busca, soluciones a la opresión, las amenazas y la violencia que los pueblos del mundo sufren diariamente. Afirmamos la urgencia de una liberación verdadera, a través de la construcción de una democracia real, radical y global, desde lo cotidiano hasta la construcción de una globalización poscapitalista, basada en la autonomía, la democracia radical, la diversidad, la justicia, la equidad y la solidaridad.
3 de junio de 2007
Programa Democracia
y Transformación Global
¡SI GLOBALIZAN LA MISERIA, GLOBALIZAMOS LA RESISTENCIA!
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